Durante mucho tiempo la política de mercado de trabajo tenía un carácter pasivo y social y se dirigía más a preservar los ingresos de los trabajadores en paro que a utilizar los recursos disponibles para abordar los problemas fundamentales del mercado de trabajo. Sin embargo, a medida que las autoridades económicas comprobaron que el problema del desempleo no era algo meramente coyuntural, fueron adoptando distintos programas en los que no sólo se trataba de poner remedio a los efectos sociales del desempleo, sino también a aumentar las oportunidades de los parados de encontrar empleo, a la vez que mejorar el funcionamiento de este mercado.
Este conjunto de medidas es lo que se a calificado como política activa de mercado de trabajo.
Clasificación: El amplio abanico de medidas que se engloban bajo la denominación de política activa de mercado de trabajo se puede articular en torno a cinco grandes categorías de programas:
Servicios públicos de empleo
Formación profesional
Medidas destinadas a los jóvenes
Medidas de ayuda a la creación directa de empleo y a la contratación
Medidas en favor de los minusválidos.
El Servicio Público de Empleo (SPE) actúa, por un lado, como agente intermediador en el mercado de trabajo y, por otro, como el agente encargado de gestionar y poner en práctica buena parte de la política de empleo diseñada por el Gobierno, tanto en su vertiente pasiva de protección social al desempleo, como en su vertiente activa de ayuda a la creación de empleo.
El servicio público de empleo debe intervenir para facilitar la búsqueda de un empleo y la colocación, de manera que se reduzca lo máximo posible el período de desempleo y el pago de subsidios.
En cuanto a las agencias privadas su papel sigue siendo complementario y se concentra en ciertos sectores de trabajo. Por ello, la actuación del servicio público de empleo constituye un factor clave para asegurar un funcionamiento eficiente del mecanismo de intermediación del mercado de trabajo. Los servicios públicos de empleo se esfuerzan por cubrir una parte del mercado de trabajo lo más amplia posible. Pero en la práctica esa ambición tropieza con el alto nivel de desempleo y con la limitación de sus recursos.
La persistencia de elevadas tasas de desempleo ha llevado a las autoridades económicas de la mayor parte de los países a incrementar los gastos destinados al mercado de trabajo y, en particular, lo que se denomina “medidas activas”. No obstante, aunque los programas activos del mercado de trabajo tienen como objetivo último luchar contra el desempleo mediante la mejora del funcionamiento del mercado de trabajo, también introducen otro tipo de distorsiones, por lo que resulta necesario saber cuáles son sus efectos económicos y sociales.
Las medidas activas sobre el mercado de trabajo tienen dos grandes tipos de efectos económicos:
1º. Microeconómicos: Tienen repercusión en los grupos a los que van dirigidos, alternando la estructura del empleo a favor de determinados grupos de trabajo.
2º. Macroeconómicos: No sólo alteran la estructura del empleo a favor de determinados grupos de trabajadores, sino que también influyen en la relación entre inflación y paro.
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