miércoles, 27 de abril de 2011

Formación profesional

La Formación Profesional es un elemento fundamental de la oferta de mano de obra es su calidad o capital humano. Para la maximización del crecimiento económico es necesario disponer de una mano de obra abundante y bien formada, es decir, de un adecuado capital humano. Sólo si se dispone del capital humano adecuado los trabajadores podrán hacer frente a los cambios de las estructuras sectoriales y a los cambios tecnológicos.
Se da el hecho de que de forma simultánea existe un continuado y elevado nivel de paro acompañado de una escasez de mano de obra en algunas ocupaciones. En este caso, los puestos de trabajo existentes no son adecuados para sus demandantes y la movilidad ocupacional necesaria para corregir por medio de la adquisición de las cualificaciones exigidas no estaría funcionando satisfactoriamente.
Si se quiere impulsar el buen funcionamiento de la economía de un país va a ser preciso que el capital humano se adecue a la necesidades existentes y ello es responsabilidad del conjunto del sistema de enseñanza. Al abordar la formación únicamente como instrumento de política activa nos ocupamos sólo de los programas de formación y readaptación profesional que llevan a cabo los poderes públicos.
Los programas de formación y readaptación profesional tienen un punto en común: se destinan a atender las necesidades de aquellos grupos de la población de los que no se han ocupado o se han ocupado insuficientemente la enseñanza y la formación profesional ordinarias o dentro de la empresa. Estos programas sirven para adaptar las cualificaciones profesionales a las necesidades del mercado y, por tanto, desempeñan un papel fundamental en la lucha contra el paro, facilitando la integración de los jóvenes en el mercado de trabajo y la reinserción de los parados de larga duración.

La formación de adultos sin empleo ha sido durante mucho tiempo uno de los principales ejes de la política de mercado de trabajo. Pero la formación dentro de la empresa constituye una fórmula frecuentemente utilizada. Así en ocasiones los poderes públicos subvencionan este tipo de formación de la misma manera que financian la formación impartida en otras instituciones.

Una de las ventajas de la formación dentro de la empresa es que asegura un contacto directo con el mundo del trabajo, de tal forma que cuando una persona es admitida en un curso de formación dentro de la empresa tiene grandes posibilidades de obtener un puesto permanente. Pero a pesar de sus ventajas, la formación dentro de la empresa no puede sustituir todos los tipos de formación en centros especializados que actualmente se ofrecen a los trabajadores con problemas de empleo. Además hay que advertir que la experiencia de los empleadores en materia de formación es muy diferente. Por otra parte, por su misma naturaleza ciertos tipos de formación son difíciles de organizar en las empresas.

Si los programas públicos de formación y readaptación profesional pretenden ser eficaces deben cumplir una serie de requisitos, entre otros:

1 La formación impartida debe adecuarse a los perfiles reales de las cualificaciones que demanda el mercado de trabajo.
2 La formación profesional debe impartirse según las diversas modalidades de instituciones con las que cuenta cada país.
3 Los programas públicos de formación profesional deben impartirse de forma descentralizada, con la participación de los empleadores, los representantes de los sindicatos a nivel local y los responsables de la educación. No hay que olvidar que al igual que los poderes públicos no conocen la naturaleza de las necesidades de capital fijo que tiene una empresa tampoco conocen las necesidades de capital humano, por ello será necesario la colaboración directa entre las autoridades públicas encargadas de poner en marcha los programas de formación y las empresas.
4 Se deben establecer los objetivos claros a alcanzar en los diferentes programas de formación. Estos programas deben tener como premisa la necesaria coordinación entre la oferta pública y la oferta privada de formación.
5 La orientación de la formación profesional ha de evolucionar con el tiempo, con el fin de adaptarse a las necesidades de cada momento.

Los programas públicos de formación están sujetos a una serie de limitaciones:

a) La formación profesional no es una solución para los problemas del mercado de trabajo en el momento presente, sino más bien deben concebirse como una inversión de futuro y
b) No son en ningún caso una solución de repuesto para las lagunas que puedan existir en la acción de los poderes públicos en el campo de la enseñanza general y profesional de tipo escolar, ni para las iniciativas adoptadas por los empleadores para asegurar la formación dentro de la empresa.

Medidas destinadas a los jóvenes: Están comprendidos en ellas los programas especiales destinados a los jóvenes que facilitan la transición de la escuela al trabajo (no engloban la participación de los jóvenes en los programas que van destinados también a adultos). El objetivo es mejorar la situación de los jóvenes en cuanto al empleo, las autoridades hacen frente a dos problemas : el abandono temprano del sistema educativo y la transición de la escuela al trabajo.
Las estrategias más utilizadas son :
a) Aumentar la proporción de jóvenes que siguen estudios secundarios de segundo ciclo.
b) Intensificar y desarrollar la formación dentro de la empresa.

Subvenciones a la creación directa de empleo y a la contratación: Se trata de medidas destinadas a fomentar la contratación de parados y otros grupos específicos en función de las prioridades de la política relacionada con el mercado de trabajo (a excepción de los jóvenes y los incapacitados a los que se les destina un programa específico). Se suelen establecer tres tipos de programas:
a) Subvenciones al empleo permanente en el sector privado.
b) Ayudas a los desempleados que crean nuevas empresas.
c) Creación directa de puestos de trabajo en el sector público.
Las medidas financieras pueden adoptar también otras formas, como una reducción general de las deducciones practicadas sobre los salarios con el fin de incrementar la demanda de mano de obra, o una reducción de los tipos marginales del impuesto sobre la renta para aumentar la oferta de mano de obra.
Las ayudas al empleo permanente en el sector privado son subvenciones a la contratación de trabajadores pertenecientes a grupos específicos. La gran mayoría de los programas adopta la forma de subvenciones a la contratación en favor de grupos objetivos, tienen generalmente carácter temporal y en la mayoría de las ocasiones se pagan en el momento de la contratación, pero
con la condición de que al mismo tiempo no se despida a otros asalariados de la empresa.
Hay que decir que la mayor parte de las ayudas a la contratación se traducen en importantes pérdidas netas; en otras palabras, numerosos empleos subvencionados se habrían creado de todas formas.
La mayoría de los países ofrecen ayudas a los desempleados que crean nuevas empresas y ejercen una actividad independiente. Estas ayudas han sido consideradas desde siempre como una prolongación de los sistemas de prestaciones de desempleo.
Por último, dentro de las ayudas al empleo destaca la creación directa de empleo por parte del sector público. En la mayoría de los programas, las actividades están organizadas por las autoridades locales, pero las financia la administración central. Los problemas administrativos que aparecen perjudican la eficiencia y son imputables en parte a las frecuentes modificaciones de las reglamentaciones. Pero también han contribuido los conflictos de objetivos entre los diversos agentes: a las entidades locales les interesa sobretodo los resultados de los trabajos, más que el aumento del empleo.

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